EL SIGUIENTE

Empezar una cadena

No hace falta que te den una tarjeta para empezar

Cualquiera puede iniciar una cadena. Solo hace falta hacer algo por alguien y darle el relevo.

  1. Haz algo bueno por alguien

    No tiene que ser algo grande: acompañar, escuchar, echar una mano con la compra, explicar un trámite. Casi nunca son gestos heroicos.

  2. Genera la tarjeta aquí

    Te damos un código y un QR únicos. Puedes descargarla en PDF para imprimir, enviarla por mensaje o simplemente enseñarla en la pantalla.

  3. Entrégasela y desaparece

    Esa persona escaneará el código, leerá de dónde viene y contará lo que le ha pasado. Tú no apareces en ningún sitio. Ese es el trato.

Una tarjeta, una persona

Genera una tarjeta cuando vayas a entregarla, no «por si acaso». Un montón de códigos sin repartir no es una cadena: es papel. Y si nadie los reclama, caducan a los 180 días.

Sirve para situar el origen de la cadena en el mapa. Puedes dejarlo en blanco.

Antes de generarla

Comprobación de seguridad para evitar envíos automáticos

Te llevaremos directamente a la tarjeta para descargarla o enviarla.

¿Y si quiero repartir muchas?

Si representas a un ayuntamiento, un centro educativo o una entidad social y quieres lanzar decenas o cientos de tarjetas, no las generes una a una: escríbenos y lo montamos como campaña, con su hoja A4 lista para imprenta y sus datos agregados.

¿Aparecerá mi nombre?

No. Ni en la tarjeta, ni en la cadena, ni en el mapa. Quien ayuda no aparece nunca: la historia la cuenta quien recibe la ayuda, y solo si quiere.

¿Ya te han dado una tarjeta?

Entonces no empieces una cadena nueva: introduce su código y continúa la que ya existe. Tiene más sentido y llega más lejos.

¿Quién es el siguiente?